Podcasts encadenados: de días normales, niños y leyes y Bill Nighy






Ayer se cumplió un año de la DANA, un año de la muerte de 229 personas. Ese día, el 29 de octubre de 2024, yo me levanté pensando en el viaje familiar que tenía al día siguiente y en detalles de su organización. Ese día, el 29 de octubre de 2024, esas doscientas veintinueve personas y otros muchos miles más se levantaron pensando en sus quehaceres diarios, en las tareas que tenían por delante, el trabajo que les esperaba, la gente que iban a ver, la compra para el fin de semana, los viajes que les esperaban por el puente, las fiestas de Halloween, exámenes, cosechas, conciertos, cumpleaños, celebraciones, reuniones de trabajo, partidos de fútbol, ensayos de música, paseos por el campo. Fue un día normal hasta que dejó de serlo.
Un día normal es el nombre del podcast que Dei Arroyo ha estrenado esta semana y es un título perfecto. En él se escuchan las voces, sin narración, de algunas de esas miles de personas que se levantaron ese día pensando que las siguientes 24 horas serían normales, que todo seguiría su curso, que nada cambiaría, que todo estaría bajo control. Nunca, ni por un segundo, el pensamiento de que algo podría cambiar, de que la tragedia más terrible iba a ocurrir pasó por su mente hasta que sencillamente sucedió. El carrusel de voces, una detrás de otra, que se presentan al principio pero que luego eres tú el que va trazando el hilo de sus historias, te sumerge en esa sensación, en la de que las tragedias, sean del tipo que sean, ocurren así, en un día cualquiera. Llegan y todo lo que conocías, lo que sabías, lo que sentías o lo que tenías cambia o desaparece y no hay vuelta atrás. Nunca volverás a eso que a partir de entonces llamarás «la normalidad».
Sé que es un tema duro, sé que enfrentarse a episodios tan largos puede echar para atrás, pero Un día normal merece esa escucha. No hay que olvidar nunca la fragilidad de nuestra cotidianeidad, de nuestras vidas. No hay que olvidar a esas 229 víctimas.
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Hijos, padres, leyes.
Ha vuelto a suceder. Sin proponérmelo ni buscarlo he vuelto a hacer carambola de podcasts. Todo empezó con el episodio de Hoy en EL PAÍS de mi compañera Jimena Marcos sobre el caso de los hijos de Marcelino y Carmen. De ahí, y llevada por mi fanatismo hacia todo lo que hace Serial y el NYT (en audio), me lancé a por The Preventionist, su nueva serie. Y tras ése, con un golpe seco aterricé en Adoptive Couple v. Baby Girl, de Radiolab
El tema que une estos tres proyectos de audio son los niños, las leyes y la indefensión. En el caso del episodio de Jimena Marcos, la historia de Marcelino y Carmen sucede en Burgos y comienza cuando un día cualquiera de septiembre los servicios sociales llegan a un colegio para, sin avisar previamente a los padres, llevarse a un niño. Después van a la casa familiar para llevarse también a una bebé de meses. Esos niños tuvieron la suerte, durante cuatro años y medio, de vivir con María, una jurista soltera que se ofreció para ser familia de acogida hasta que la Junta decidió que los niños no podían seguir con ella pero tampoco podían volver con sus padres, que tenían que pasar a ser adoptados. Doce años de sufrimiento para todos.Cuando acaba el episodio de Jimena no te quedan más que preguntas: ¿Cómo puede ser? ¿Qué sentido tiene? ¿Quién toma estas decisiones? ¿Qué sucedió después? ¿Qué puede pasar?
The Preventionist, de Serial y el New York Times, intenta responder a esas preguntas siguiendo un caso parecido aunque no exactamente igual. En 2023 Dyan Neary, reportera del periódico y host del podcast, acudió a uno de esos encuentros municipales que hemos visto mil veces en las películas. En aquél, tras las declaraciones oficiales de los políticos de turno, comenzaron a hablar madres y padres de familias. Madres y padresque compartían un trauma común: un día llevaron a sus hijos a urgencias y, sin saber muy bien cómo, se les acusó de maltrato y se les quitó la custodia de sus hijos. Todos los casos tenían en común la presencia de una médica, la doctora Jansen.
La serie tiene tres episodios que los suscriptores pueden escuchar del tirón. El primero de ellos está dedicado al controller del Partido Demócrata que descubrió que en la unidad de cuidados de infancia y adolescencia de Pennsylvania algo raro estaba pasando, escribió un informe y se encontró, al tratar de publicarlo, con que había una serie de intereses políticos para intentar tapar todo el asunto. El segundo se dedica a explicar la trayectoria de la Dra. Jansen, no solo en Pennsylvania sino también en Nueva York, al inicio de su carrera, y después en Florida. El tercero da detalles de un par de casos, especialmente la historia de Amanda y sus cinco hijos.
Te confieso que la serie es densa, especialmente los episodios dos y tres, y que a ratos se hace complicada seguirla. A mi modo de ver tiene una pega bastante importante en el episodio final, porque cuando le quedan 15 minutos la host nos cuenta que no sabe como terminó el caso de Amanda y sus cinco hijos porque en un determinado momento Amanda decidió que ya no quería más entrevistas, que ya no quería participar más en la investigación ni contestar a sus preguntas. Les dio permiso para usar lo que habían grabado hasta entonces pero nada más. Entiendo el problemón que esto supone para una producción que debía de estar prácticamente terminada, pero no sé hasta qué punto me convence o me parece moralmente defendible contar la historia de alguien que ha decidido dejar de colaborar contigo. No lo tengo claro, me crea dudas. Es cierto que es más honesto confesar al oyente este problema que haber optado por dejar la historia más o menos terminada pero sin confesar que perdiste esa colaboración.
La serie por otro lado, a pesar de centrarse en los casos en los que la Dr. Jansen estuvo involucrada dedica tiempo y esfuerzo a explicar como al año, (estadística de 2023), en Estados Unidos dos mil niños mueren por maltrato o negligencia. Esto es terrible y hay que estar atento a ello. Lo que plantea la serie es si por ser especialmente precavidos, si la política de “Better safe than sorry” no ha llevado también a niños maltratados y familias destrozadas.
Con los ecos de la historia de Amanda y la Dra. Jansen (no perderse la última frase del podcast) salté a Adoptive Couple v. Baby Girl. Es un episodio que se emitió en 2013, cuando el caso que cuenta se hizo famoso en Estados Unidos. Una madre hispana de ascendencia nativa americana dio en adopción a su hija recién nacida. Al saberse embarazada de una relación que ya no mantenía resolvió hacerlo todo legalmente y preguntó al padre, también nativo americano, que accedió a firmar los papeles. El proceso de adopción comenzó y los futuros padres adoptivos asistieron al parto y hasta cortaron el cordón umbilical. Dos años después Justin, el padre natural, reclamó la custodia de la niña y en virtud de las leyes que protegen a los nativos americanos la niña salió de la casa de los padres adoptivos para ir a criarse con él. A partir de aquí la historia se complica por todos los requiebros legales que conllevó esta decisión, las posteriores reclamaciones y ahora, con Trump y la ultraderecha en el poder, puede que este caso en el Tribunal Supremo de Estados Unidos se utilice para terminar con las leyes de protección a los nativos americanos y las 500 naciones. Es una historia apasionante con mil requiebros y que además está contada con un montaje de sonido increíble, intercalando los testimonios de todos los protagonistas: padres adoptivos, Justin, abogados, especialistas, etc. Es impresionante.
Esta carambola temática me ha gustado mucho porque me ha permitido comparar tres maneras distintas de enfocar un tema muy parecido. Las tres dejan al oyente indefenso, a ratos aterrado y horrorizado y con una pregunta constante en la cabeza: ¿Cómo puede ser?
Por si te sobra tiempo
Igual que en la música idolatro a Bruce Springsteen, en el mundo del podcast tengo también un altar de «santos» a los que rindo pleitesía. Ya hablé hace un par de semanas de Roman Mars, alguna vez he comentado brevemente cómo admiro a Avery Truelfman y ahí tengo también a Jonathan Goldstein. Esta semana, conduciendo por La Mancha, disfruté hasta las lágrimas con este episodio de Phonograph dedicado a Jonathan Goldstein. No quiero repetirme, pero es que su talento es impresionante. Llevo días pensando que hay personas, gente con el talento suficiente para crear un género, un estilo reconocible en cualquier tiempo y espacio; y en el audio, Goldstein es una de esas personas. Para mí todo lo que hace él es especial y, además, es siempre reconfortante aunque llore. Aquí, Rob McGinley y Britta Greene repasan la carrera de Goldstein y cómo ha ido creando su muy particular estilo. De ahí salté a este otro episodio de Longform en el que es el propio Jonathan el que cuenta sus inicios y su historia. También maravilloso. Si estás pensando «pero, ¿quién es este tio?» ¡Enhorabuena! Vas a poder descubrirlo y disfrutar muchísimo. Empieza por el primer episodio de Heavyweight y déjate envolver por su estilo. (Otro día le dedicaré una entrega completa a ese podcast)
El nuevo podcast de Bill Nighy (Sí, sí sabes quién es Bill) tiene una sinopsis maravillosa: “A podcast for people who don’t get out much and can’t handle it when they do”. («Un podcast para personas que no salen mucho y no saben cómo comportarse cuando lo hacen»). Es un podcast que no sabes que necesitas, pero que necesitas. Sigue el mismo esquema que el de los Patinkin, pero me ha gustado más. Para empezar no es conversacional, además está guionizado y responde más al modelo puro consultorio de PERSONA QUE LO SABE TODO contestando preguntas absurdas probablemente también guionizadas. En el episodio que he escuchado esta madrugada un señor que llama desde Mongolia le cuenta que tiene un Land Rover y tres caballos y que uno de ellos, de los caballos, no le hace caso. Nighy le contesta que asume que tanto el coche como los caballos son británicos y que hable al equino como habla a su coche. Puro absurdo. Dura media hora, es divertido, ingenioso, interesante y la voz de Nighy te acuna. Todo bien. Además, recomienda música y libros. En el primer episodio recomendó A cuatro patas, que a mí me pareció terrible. Bill no puede ser perfecto. Otro más a la lista de escucha semanal.
El otro día, mientras preparaba un curry de espinacas y garbanzos, estuve escuchando En clave de sol y turismo, de Documentos RNE. Me lo pasé bomba: entre el delantal, el fuego, el olor y los paseos por mi cocina mientras escuchaba a Manolo Escobar, a Concha Velasco, a Los del Río, viajé a mucho antes de que naciera para entender cómo las canciones se llenan de significado, independientemente de su origen o concepción. Empezando con Manolo Escobar cantando Que viva España cuando la selección de fútbol ganó el mundial, el podcast explica como esa canción, utilizada ahora por muchos como exaltación del sentimiento nacionalista, fue en realidad compuesta por una artista belga para ensalzar el turismo de sol y playa. El guión de Lara López es un viaje histórico que nos lleva desde las exposiciones universales de principios del siglo XX, pasando por los festivales musicales y los concursos hasta nuestros días. Como con cualquier producción de RNE apabulla el enorme archivo sonoro que manejan. Me gusta bastante Documentos RNE, solo echo de menos que las narraciones sean menos de documental y más de «te voy a contar una historia, dame la mano, ven conmigo». Creo que ganarían muchísimo con un host más personal. (La narración es excelente, pero se percibe fría, ajena).
Lo dejo aquí. Tengo material para seguir escribiendo otras dos mil palabras, pero no quiero abrumar. Lo guardo para la próxima entrega. Como siempre, está todo en la LISTA.
Si escuchas algo ven a contármelo, me hará ilusión. Dime qué escuchas, qué te gusta, qué no te gusta, qué echas de menos, cuándo escuchas, por qué… Quiero saberlo todo.
Si te gustan los podcasts y hablar de ellos, tenemos la próxima sesión del Club de Podcasts Encadenadosel 16 de noviembre. Es solo para suscriptores y te aseguro que merece la pena. Vamos a comentar El capitán y el brazalete de esmeraldas con sus guionistas, los hermanos Felipe y Camilo Macias además de muchas otras cosas, claro. Los detalles y el enlace para conectarse están aquí.


Tengo una deuda de agradecimiento contigo por Heavyweight (he escuchado todos los episodios y lo he estado echando de menos todo el tiempo que ha estado out). Y seguro que por otros podcasts porque eres mi referente. Pero leyendo estos podcasts encadenados he recordado porqué me di de baja: recomiendas muchísimos podcasts y episodios interesantísimos y no me da la vida. O sea, tengo, a mi provecta edad, ataques de FOMO (oh, mi autocorrector intenta escribir 'fimosis' en vez de FOMO). Así que igual me doy de baja otra vez, al menos hasta que aprenda a leerte sin FOMO... ooommmm 🧘♀️). Gracias otra vez 😊
Ana, también me encantó el episodio de Phonograph. Mira que damos la lata con lo de escribir de manera oral al hacer un pódcast, pero el caso de Goldstein es una gran excepción por su forma tan literaria de contar las cosas. Esta temporada nueva de Heavyweight la estoy disfrutando como nunca.