Podcasts encadenados: Adolescentes, redes y móviles






Fran Lebowitz tuvo una infancia feliz en un pequeño pueblo de Connecticut. Siempre que le preguntan dice que tenía una bicicleta, un carnet de biblioteca y un cine para ir una vez a la semana: era una infancia perfecta. Fran, Frannie como la llamaban entonces, era una lectora empedernida, leía todo lo que encontraba en casa, en la biblioteca, todo. Un buen día le preguntó a su madre quien era el señor de la fotografía en la solapa del libro que estaba leyendo: «El autor», le contestó su madre. «¿Qué es un autor?» «Es la persona que escribe los libros». Cuenta Lebowitz que fue entonces cuando decidió que quería ser escritora. Hasta ese momento nunca había pensado que los libros se pudieran escribir: «Yo pensaba que estaban ahí, como los árboles». Esta maravilla de anécdota la cuenta en una entrevista en un podcast inglés, Rosebud in NY, con un presentador bastante insoportable, pero Fran consigue que la tontería británica no importe y al final resulta una conversación deliciosa y muy divertida.
Si te gusta escuchar podcasts y quieres comentarlos con un grupo de gente maravillosa, te animo a que te suscribas para participar en el Club de Podcasts Encadenados. Un domingo al mes, a las siete y media de la tarde, nos reunimos por zoom para charlar de podcasts. Se ha creado un grupo estupendo y es un planazo. La próxima sesión será el domingo 21 de junio. Cerraremos el curso hablando de NII: la ruta del exilio y Carterpillar Roadshow. Tienes toda la información sobre la sesión aquí. No importa que no hayas escuchado lo que vamos a comentar, anímate para ver como es el ambiente y conocer a la cantidad de gente maravillosa que nos juntamos. Te aseguro que merece muchísimo la pena. Si te suscribes también tendrás acceso al chat exclusivo para suscriptores de pago y podrás participar en el Club de Lecturas Encadenadas.
Abandonados con sus móviles
Me suelen gustar mucho los podcasts canadienses. Tienen un estilo muy particular. Son más sobrios que los americanos o los ingleses, están muy bien producidos y siempre percibo en ellos un deseo de transformar al oyente. Quizá transformar no sea la palabra adecuada: un deseo de agitar al que escucha, de moverlo a reflexionar más allá del momento de sorpresa, indignación o conmoción. Tengo en la memoria muchos de esos podcasts porque años después de escucharlos siguen conmigo, continúan removiéndome. (No te voy a dejar aquí una lista interminable pero, por ejemplo y por si no lo has escuchado, Stolen: Surviving St. Michael’s).
Left To Their Own Devices es la serie que me ha tenido con el corazón encogido durante esta semana. Llevaba en mi lista un par de meses, pero no había encontrado el hueco para encajarla. La devoré en dos días. Es una producción del Toronto Star (que suena a periódico de las Gilmore Girls) y me parece que tiene un título perfecto que podríamos traducir por «Abandonados a su propia suerte». La host, Ava Smithing, tiene 22 años y hace diez, con doce, se enganchó a las redes sociales, volviéndose muy adicta a ellas. Consiguió salir de esa adicción y ahora es representante de una asociación que lucha para defender los derechos de los adolescentes en las redes, para protegerlos frente a los intereses de las Big Tech.
Los diez episodios que componen esta muy solvente serie son espeluznantes, a cual más terrible. Hasta tal punto son aterradores que en un momento dado, creo que en el episodio cinco, Ava dice: «Vas a escuchar cosas terribles, pero te prometo que el próximo episodio no será tan deprimente». Ya te digo que no cumple esa promesa, porque yo he terminado llorando con varios de ellos. Llorando y agradeciendo al destino (y a mi yo de 30 años) que mis hijas sean ya mujeres adultas, hechas y derechas, a las que les dio tiempo a vivir una niñez y una primera adolescencia sin internet y sin redes sociales. Los casos que Smithing va contando son terribles: adicciones a pantallas al nivel de adicciones a drogas, chantajes a adolescentes por sus fotos, abusos sexuales e incluso muertes, suicidios. Familias arrasadas, padres desconsolados, niños, chavales, chavalas cuyas vidas son destrozadas por criminales que se aprovechan de sus inseguridades, con la complicidad de las grandes plataformas y tecnológicas que no tienen ningún interés en protegerlos, para chantajearlos.
Left To Their Own Devices no es, a pesar de lo que estoy contando, un catálogo de sucesos. Ava Smithing hace un gran trabajo intentando explicar que no todo el acceso a las redes es perjudicial, que a veces ese acceso facilita la vida de muchos jóvenes para aliviar su soledad, para comprenderse, para encontrar compañía o incluso para detectar enfermedades y que posiblemente la solución no sea prohibir por completo el acceso. Carga mucho, y con razón, contra las grandes tecnológicas que, a pesar de hacer grandes anuncios (que levante la mano aquel que no se haya encontrado con 325 mil anuncios de las cuentas de adolescentes de Instagram) y de fingir mucha preocupación, no hacen absolutamente nada para moderar contenido, para cortar el acceso a los criminales que usan sus redes.
Mi opinión sobre este tema es que las grandes tecnológicas nos quieren enganchados a sus redes para sacar el mayor provecho económico posible de nosotros y de nuestros hijos, pero que la solución no pasa por cortar cualquier acceso. Aparte de, por supuesto, hacer a esas empresas responsables de lo que ocurre en sus plataformas, hay que hablar con nuestros hijos del uso que hacen de las redes, de los peligros con los que pueden encontrarse y, sobre todo, hay que saber qué hacen nuestros hijos en internet.
Recomiendo muchísimo Left To Their Own Devices, una serie canadiense que, desde ya, sé que se va a quedar conmigo mucho tiempo.
Contra la voluntad
El 3 de enero de 1979 la médica Olga López Jaramillo estaba en su casa de Bogotá cuando los militares allanaron su vivienda para detenerla por su supuesta implicación en el robo de armas en el Cantón Norte llevado a cabo por la guerrilla del M-19 (sobre este robo puedes encontrar información muy detallada en los dos primeros episodios de otra serie de La No Ficción: La toma). Olga López Jaramillo y su hija fueron detenidas y llevadas a las instalaciones del ejército en Bogotá, donde sufrieron torturas y todo tipo de vejaciones. La familia de Olga consiguió recuperar a la niña, que era muy pequeña, unos días después, pero la doctora permaneció detenida varias semanas vendada, torturada y drogada.
En Contra la voluntad, la miniserie que Un periódico de ayer lanzó hace unas semanas, se cuenta la historia de Olga López Jaramillo, enlazándola con la influencia de los Estados Unidos en las torturas en Latinoamérica. Yo no tenía ni idea de que en los años sesenta existió La Escuela de las Américas, una institución estadounidense creada para, en teoría, enseñar a los ejércitos de los países latinoamericanos a luchar contra el comunismo, pero que en realidad sirvió para formar a más de sesenta mil militares en las tácticas de interrogatorio y represión de la CIA que incluían, entre otras cosas, el uso de drogas en detenidos para manipular su voluntad, despersonalizarlos y conseguir de ellos cualquier cosa.
Siento decir que es otra serie descorazonadora... pero muy recomendable. Son cuatro episodios y yo he aprendido un montón de cosas que no sabía. Lo único que me ha chirriado es que la doctora Olga no participa en el podcast, y eso no se menciona hasta el segundo episodio. Sus declaraciones son leídas por una actriz. Hay que esperar hasta el último episodio para conocer sus razones para no participar en el podcast. Creo que hubiera sido mejor para el podcast que los productores y presentadores, Juan Camilo Hernández y Divi Guzmán,de alguna manera hubieran adelantado esta información al principio de la serie. Sin esa información el oyente se pasa los cuatro episodios preguntándose por qué no aparece ella.
Esta semana tengo una sorpresa, una invitación, una convocatoria más bien. El próximo 8 de julio, miércoles, estoy organizando con Andreea Coscai una quedada de amantes del podcast en Madrid. No es nada formal. No habrá presentaciones, ni charlas, ni nada oficial. Es simplemente quedar a tomar algo, charlar y despedirnos deseándonos un feliz verano. La idea es que venga gente que trabaja en podcasting, pero también ¿por qué no? oyentes estupendos, audio primes. Así que si estás en Madrid y te apetece, será el 8 de julio a las 7 de la tarde. Más detalles en próximas semanas.
Por si te sobra tiempo:
Esta semana en el Festival de Tribeca se están presentando Nacional II: La ruta del exilio (protagonista de nuestro próximo club de escucha) y El capitán y el brazalete de esmeraldas (ya tuvimos a sus creadores en otra sesión). Estoy muy contenta por ambos proyectos, pero es que, además, El capitán y el brazalete de esmeraldas ha publicado un episodio extra con una entrevista a Álvaro Suárez, conocido con el mote de El Testigo, y que asegura que vió a Bobby Moore robar el brazalete. Lo mejor es que fue él mismo el que contactó con los Hermanos Macías cuando el podcast vió la luz.
Un episodio bonito para compensar el tono trágico de las recomendaciones de la semana es The Farmer Who Never Left His Land. La historia de Wayne Boyes y cómo vivió siempre en su pequeño pueblo de Montana apegado a su granja, su tierra, su mujer a la que había conocido de niño y su familia. Otra preciosa entrega de The Obit Project, del que te recomiendo todos sus episodios.
Sitio del suceso es un true crime que Podium Podcast Chile acaba de estrenar. Contado a dos voces por Marco Silva (periodista que narra el caso) y Paula Ilabaca (que lo va interpretando como perita criminalística), la serie reconstruye famosos crímenes chilenos (al menos en sus dos primeros episodios, que son los que he escuchado, no sé si la serie incluirá casos de otros países) haciendo mucho hincapié en el lugar en el que sucedieron. Como novedad, Podium Podcast Chile ha hecho también una versión en vídeo que ¡sorpresa! no consiste en los dos hosts sentados y charlando. Si te gusta el género puedes darle una oportunidad. Lo que más me gusta es el arte del podcast.
Por fin he echado un rato escuchando La semana con Pepa Bueno, el video podcast de RTVE. Lleva un par de meses estrenado, pero me daba pereza máxima por lo que he confirmado al escucharlo. Es un formato pensado como televisión y no funciona si solo lo escuchas. Lo tenía puesto con el vídeo de fondo y le echaba vistazos de vez en cuando mientras pelaba tomates. Todo el formato está pensado para verse, para que veas el setting, a Pepa dando paso a los cortes de vídeo, para que entren y los veas. Entiendo que cuando un formato no cabe en la parrilla de televisión convencional se lleve a lo digital, pero a mí, si no funciona solo en audio, no me interesa.
Proxy with Yowie Show es un podcast que parte de la premisa de que cualquier problema que puedas tener le ha sucedido a otro y cómo el hablar con esa otra persona puede ayudarte a resolverlo. Es un podcast que escucho de vez en cuando porque siempre me asombra la sinceridad, honestidad y apertura con la que los estadounidenses comparten hasta sus problemas más íntimos. El de esta semana, titulado Alex’s Husband Is Too Straight, me ha dejado maravillada. Alex es no binario pero su marido Henry es cis hetero. Alex anda preocupade por si Henry va a dejar de querele o si siempre va a seguir viéndole como una mujer. Reconozco que a mí estos problemas me pillan lejísimos, pero la conversación que Alex tiene con Elvis, una persona que ha pasado exactamente por lo mismo con su pareja, me maravilló porque me pareció una lección de amor, matrimonio y convivencia.
Hace unas semanas recomendé Franco 4:58, la serie de RTVE que contaba cómo se narró la muerte del dictador el 20 de noviembre de 1975. Esta semana han publicado un nuevo episodio en el que Virginia Bazán Gil, directora del archivo del Ente Público, habla sobre la importancia de la conservación de los documentos sonoros. Se explica también el proceso de recuperación y restauración al que se han sometido las famosas cintas en las que quedó reflejada la comunicación de la muerte de Franco.
Como siempre, tienes todas las recomendaciones en la LISTA. Y si escuchas algo, ven a contármelo. Me hará ilusión.
Y si has llegado hasta aquí tengo una sorpresa, una invitación, una convocatoria más bien. El próximo 8 de julio, miércoles, estoy organizando con Andreea Coscai de Eurowaves, una quedada de amantes del podcast en Madrid. No es nada formal. No habrá presentaciones, ni charlas, ni nada oficial. Es simplemente quedar a tomar algo, charlar y despedirnos deseándonos un feliz verano. La idea es que venga gente que trabaja en podcasting, pero también ¿por qué no? oyentes estupendos, prime audio. Así que si estás en Madrid y te apetece, será el 8 de julio a las 7 de la tarde. Más detalles en próximas semanas.
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Si, escuché el último del Capitán y el brazalete de esmeraldas. Me encantó oírlo. Era necesario.
Genial la quedada. Disfrutadla.
Qué buena idea que a la reunión que habéis organizado en torno al mundillo del podcast hayáis decidido incluir a gente interesada :)
Seguro que ha sido cosa de esa mente inquieta tuya. Y seguro que vais a echar un rato estupendísimo y muy interesante. Ya nos contarás.