Podcast encadenados: de cárceles e historias en primera persona






No se me ocurre nada para esta introducción que en mi cabeza no suene a cliché, repetición o aburrimiento. He intentado dejarme llevar pero, no sé si por la primavera, el sol pegando en la ventana o el jardín en flor, todo suena cursilísimo (esta última línea es una muestra de por dónde iría si me dejara llevar) y manido, como de newsletter que romantiza la vida, el momento y la estación. Se me ha ocurrido ir a buscar mi cuaderno de citas relacionadas con escuchar, pero no encuentro la caja en la que lo tengo guardado así que, como no quiero estancarme en esto, lo dejo así. Como dicen en Nadie sabe nada, es un falso inicio.
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Doble condena
Hace unos años estuve a punto de hacer unas sesiones de escucha de podcast en una cárcel de Madrid. Al final no conseguimos sacarlo adelante por dificultades varias, pero es algo que se me ha quedado ahí pendiente, algo que me encantaría hacer. Me he acordado de ello esta semana escuchando el segundo episodio de Doble condena, un podcast que acaba de estrenarse y que, definitivamente, merece un rato de escucha y atención.
La serie, que tendrá 7 episodios de los que ya hay dos disponibles (se publica los miércoles), trata de hacer un retrato en primera persona de la vida de distintas mujeres encerradas en centros penitenciarios españoles. En España hay 60.000 personas en la cárcel, pero solo el 7% son mujeres. Hay solo tres cárceles exclusivas para ellas y por eso la mayoría están encerradas en módulos de centros penitenciarios de hombres, en un sistema que no está pensado para ellas, con unas desigualdades mucho mayores que las que hay en el mundo exterior.
En Doble Condena varias mujeres cuentan en primera persona su experiencia en prisión. La serie se organiza por temas: la entrada, la vida entre rejas, la salud, el trabajo, las relaciones, el desarraigo y la salida. En cada uno de los episodios varias mujeres, siempre las mismas, identificadas por nombres que no son reales y presentadas mínimamente por una voz que solo aporta un poco de contexto, dan testimonio sobre todos estos temas. Escuchando el primer episodio me di cuenta de que todo mi conocimiento sobre las cárceles está mediatizado por la cultura cinematográfica estadounidense. Me sorprendió muchísimo escuchar que cuando te meten presa no hay un protocolo, no te dan unas instrucciones ni te explican cómo va a ser tu vida a partir de ahora. Lo que esas mujeres cuentan es el total desamparo que sintieron esas primeras noches, esos primeros días, encerradas en sus celdas, su nueva casa, sin saber qué era lo que tenían que hacer, qué procedimiento había que seguir para ducharse, para conseguir cubiertos para comer, para poder hablar con su familia. Se explican también las profundas diferencias y desigualdades que sufren las mujeres en comparación con los hombres. En un sistema en el que ellos son mayoría y lo han sido siempre, todo está pensado para el acomodo de los varones y no de ellas. Las mujeres son castigadas por cosas que en el caso de los hombres no reciben ningún tipo de sanción, como gritar. Por ejemplo, cuando una mujer es expulsada de su módulo, no puede ser traslada a otro, porque al estar en una cárcel de hombres no hay otro módulo al que enviarla y, entonces, hay que trasladarla a otra cárcel, lo que supone entre otras cosas un desarraigo familiar. Con ellas tampoco se cumple la norma de clasificación penitenciaria, todas ellas están mezcladas: están juntas la que acaba de llegar, la que ya lo sabe todo, las que tienen problemas mentales…mientras que los hombres gozan de más espacio, una clasificación que los agrupa por delitos o por condiciones, etc. En el segundo episodio, dedicado a contar cómo transcurren los días en prisión, fue cuando me acordé del taller de podcasts. La vida encerrada es monótona, aburrida, sin alicientes de ningún tipo. Hablan las mujeres de su desesperación y hablan expertos sobre cómo muchas veces se organizan actividades que no les interesan y me pregunté: ¿Les gustaría escuchar podcasts? No lo sé.
A nivel formal el guión funciona a partir de una presencia mínima de una voz en off (que, si no me equivoco, no se presenta en ningún momento) y que o bien da un dato necesario para entender el contexto o presenta a la voz que habla, ya sea de una presa o de una especialista. A partir de ahí se encadenan las voces de nueve presas, seis de las cuales aparecen en todos los episodios contando sus experiencias. Me gustaría enfatizar que las voces están muy bien elegidas; primero porque esas mujeres lo cuentan muy bien y segundo porque son voces muy diferentes que hacen que el oyente las vaya identificando poco a poco.
Doble condena es otro de esos podcasts necesarios. Es un podcast pequeñito, sin una gran productora detrás, pero con una producción pensada y pulida y una edición muy trabajada para que el oyente entienda y comprenda cómo es la vida en la cárcel para ellas, para que aprenda o, mejor dicho, se desprenda de lo que cree que sabe de la vida penitenciaria.
Es un trabajo realizado por Enar Derqui, Maddalen Omaetxebarria y Carlos Álvarez.
Por cierto, escuchándolo he vuelto a pensar que las mujeres, nosotras, estamos siempre más dispuestas a contar nuestras historias en primera persona. Recordé Lo grabé en silencio, el podcast sobre las pacientes de cáncer de mama contando también a través del testimonio de varias enfermas; o el que recomendé la semana pasada y que tanto ha gustado, El apellido que les dejo, en el que también eran mayoría las hijas de genocidas enfrentadas a contar su historia. Y se me ocurren muchos más ejemplos.
Blood memories
Love + Radio es uno de los podcasts más longevos del panorama estadounidense. Lleva produciéndose desde 2005. A partir de 2014 fue uno de los diez shows que montó la red de podcasts independientes Radiotopia, que tantas alegrías nos ha dado, y desde entonces ha sido muy influyente. Mi adorada y admirada Avery Trufelman cuenta siempre que ella se dedicó al audio tras escuchar L+R. Yo lo descubrí hace años con un episodio que se titula The Living Room y que te invito a escuchar sin contarte nada, porque esa es la gracia de este podcast: que siempre hay un giro inesperado, una manera de contar que no te esperas, que no puedes confiar en tus sensaciones al adentrarte hasta llegar al final. Los episodios, todos diferentes y autoconclusivos, se identifican porque las historias están contadas por sus protagonistas, sin narrador ni presentaciones, más allá de, a veces, unas líneas mínimas. Está la historia y están el oyente y su criterio. A veces dan vértigo. ( Si quieres más recomendaciones de episodios, escríbeme).
Hace un par de meses, a principios de febrero, estrenaron algo diferente. En su feed apareció el primer episodio de Blood Memory, una serie con diez entregas sobre la vida de un tal Michael Thompson. Han sido seis años de entrevistas pero en ese primer episodio a él, a Thompson, le escuchamos solo al principio contándole a Nick van der Kolk cómo se enfrenta él a la violencia, con unas palabras que, aunque tú todavía no lo sabes, definen mucho al personaje. En cualquier caso, ese primer episodio está construido con el retrato que dos mujeres hacen de Thompson: Ariel y Heather. (Algo parecido ocurría en el primer episodio de Fela Kuti: Fear No Man) No quiero contarte mucho más porque es una construcción narrativa prodigiosa que sienta las bases, el punto de arranque de los diez episodios que se cierran en un círculo casi perfecto.
Tras este primer episodio, Thompson se hace por completo con la serie y durante varios capítulos va contando su vida desde su infancia, explicando las situaciones a las que tuvo que enfrentarse, que fraguaron su carácter y que acabaron con él en la cárcel. Se suceden los crímenes, los juicios, Thompson asegura que se infiltró en una organización supremacista aria, que luego fue confidente del gobierno, toda una serie de peripecias que resultan increíbles y que va contando poco a poco. La presencia de Van der Kolk es mínima, con sólo algunas preguntas para dejar que Thompson, que está encantado de conocerse, hable y hable y hable. Esa dinámica se rompe a partir del episodio ocho, cuando Nick y su equipo toman todo el protagonismo realizando un ejercido de fact checking con todo lo que Thompson ha ido contando durante los seis episodios anteriores. Es una investigación prodigiosa que para el oyente confirma alguna sospecha, borra otras y le deja en un estado de alerta y sorpresa aún mayor de lo que había ido sintiendo hasta ese momento. No quiero contar más para no hacer spoilers, pero Blood Memory va a estar entre lo mejor del año sin duda alguna.
Si te sobra tiempo:
No he visto Zootopía 2, pero tras escuchar los dos episodios que Malcom Gladwell le ha dedicado en Revisionist History voy a verla seguro. Resulta que, tras el estreno de Zootopía, Disney se vió envuelta en una querella por derechos de propiedad intelectual que duró años. Ganó, por supuesto, pero lo que hizo a continuación con Zootopía 2 y por qué lo hizo es alucinante. En serio, no te lo pierdas.
Maruja Torres ha sido la invitada de Juan Sanguino para el episodio final, la cara B, de la temporada de Delirios de España dedicada a la gala de los Goya del «No a la guerra». Adoro a Maruja, pero me parece que la charla está desaprovechada, desenfocada. Aún así, siempre es un placer escucharla y es una buena guinda como final de temporada. A ver cuál es el siguiente delirio que Sanguino tiene preparado.
La semana pasada recomendé The Idiot. Hoy recomiendo escuchar esta conversación entre su host, M. Gessen, y Harriet Clark, una mujer que tuvo a su madre encarcelada durante sus primeros treinta y siete años de vida. Clark cuenta su experiencia construyendo la relación con su madre desde la cárcel y en la cárcel y cómo se vive cuando tus padres están presos (su padre también pasó una temporada encerrado) y trata de ayudar a M. Gessen a entender si su primo Allen, cuando salga, podrá tener una relación con sus hijos. Entendiendo el punto de vista, digamos compasivo, de Clark, encontré que durante la conversación se pasaba por alto el hecho de que es muy diferente que tu padre o tu madre estén en la cárcel por un delito cualquiera que por querer matar a tu madre.
Médicos en el desierto es un proyecto del Comité de Neuro Cooperación de la Sociedad Española de Neurología. Cuenta la historia de los campamentos saharauis y de las misiones médicas que se hacen allí. En el primer episodio, además de médicos españoles contando cómo preparan las expediciones, aparece el testimonio de una doctora saharaui que se crió en los campamentos y luego fue a estudiar medicina a Cuba (ella quería estudiar odontología, pero como su hermana ya estaba estudiando eso en la Unión Soviética, se decidió que era más útil que estudiara algo distinto).
Ha terminado Vergüenza en Podimo. Ya están disponibles todos los episodios. Como dije hace unas semanas, no suelo recomendar contenidos detrás de muro de pago, pero es que Vergüenza está muy bien. Historias personales muy potentes y muy construidas, contadas también en primera persona sin apenas presencia externa (veo que es el hilo que une casi todas las recomendaciones de esta semana). Voy a recomendar muchísimo esta serie porque me ha gustado mucho. También va a estar en lo mejor del año sin ninguna duda. ¿Mi consejo? hazte de Podimo, que el primer mes es gratis, escuchas Vergüenza y luego ya tú decides.
Como siempre lo tienes todo en la LISTA y si escuchas algo ven a contármelo. Siempre me hace ilusión.
Gracias por llegar hasta aquí.
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Justo escuché hoy el Delirios con Maruja y te tengo que dar la razón, no está mal pero podría haber estado mucho mejor. De todas formas, Juan y Maruja podrían leerse el listín telefónico la una al otro que lo escucharía igual.
Ya van dos podcast que has recomendado sobre la población refugiada saharaui. Igual se puede hacer una sesión de club de podcast monográfica ;)