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Avatar de El diario de SAL

Qué grandes las piscinas, tienes razón, se merecen una oda, cada una tiene su propia personalidad. Nosotros en la casa del pueblo -a los pies del Pirineo- también tenemos una piscina. Cuando yo era pequeña la única piscina del pueblo era la de nuestra casa, así que siempre teníamos a todos los niños en casa por verano... qué recuerdos... entre la piscina y el río al que íbamos caminando o en bici eran unos grandes veranos. En la ciudad donde viví hasta mi adolescencia la protagonista era la piscina del club de tenis en la que podía pasarme los días enteros y en la que no había nadie bañándose, sólo una amiga y yo... y algún otro despistado, y como es una piscina de medidas olímpicas -en ella entrenábamos para las competiciones- era una sensación increíble. También era curioso, las señoras solo iban a tomar el sol y si se bañaban lo hacían con gafas de sol y gorritos, y los señores -como tu dices- bien de secano. Y la piscina municipal a la que iba con otras amigas y que siempre estaba llena de gente y con un ruido ensordecedor, pero que me encantaba igual por ese ambiente tan diferente a la otra.

Ahora que vivo en Holanda las únicas piscinas que he visitado en estos 30 años son las cubiertas, cuando iba con amigos a pasar el fin de semana a un complejo turístico con piscinas y toboganes (muy típicos por estos lares) y cuando mi hija aprendió a nadar. Piscinas al aire libre solo hay una en toda la ciudad, y son muy pocos los días que realmente 'son de piscina' para ir a ella. Es curioso lo distintas que son las culturas de la piscina según el clima.

Que gran tema, Ana, nos has hecho recordar a todas 'nuestras' piscinas... Por lo que cuentas tu piscina debe estar llena de historias también y ahora tienes una nueva para llenarla con otras historias. Feliz veraneo franquista!

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Avatar de Cataldo Torelli

Qué evocador esto de las piscinas, tienen algo mágico. Muchos recuerdos vitales están asociados a ellas. Yo nunca tuve piscina pero recuerdo las que me marcaron: las heladoras de Cercedilla, las municipales de La Elipa y Santa Eugenia y la del chalet de los padres de uno de mis mejores amigos a la que fuimos casi 20 años.

Y en Agosto nos vamos a París a ver la exposición de Hockney y estoy impaciente por ver sus cuadros de piscinas. Un abrazo.

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