Me ha encantado tu cuaderno de hoy. Yo perdí a mi madre a los 18 y hoy tengo 53. Con mi edad ella ya llevaba muerta unos años. Muchas veces tengo pensamientos como los que comentas, de que pensaría de mi en estos momentos, que haríamos juntas….Nunca le había puesto nombre, pero lo del “duelo hacia delante” me parece que lo define muy bien. Tengo claro que mi vida hubiera sido muy distinta si ella hubiera estado, pero quiero creer que ella estaría contenta de ver cómo he llevado todo esto.
Hoy me has sacado alguna lágrima de esas que llevas tiempo tienes atascadas y te quedas mucho más tranquila una vez las sueltas.
Enhorabuena por tu cuaderno, me ha hecho pararme a pensar algunas cosas.
Yo la verdad es que solo entiendo el luto hacia delante, tal y como lo escribes. Y me resulta curioso, porque en este caso (no como otras veces que te leo) sí que me da la sensación de que mi cabeza estructura esas ideas de forma muy semejante. He vivido el doble de años sin mi hermano que con él, y muchas veces me planteo cómo habría sido mi vida si las cosas hubieran sido de otra forma, pero al final tengo que parar la cabeza porque es un ejercicio que tiende a ser tramposo e imposible. Como bien dices, no por los años que han pasado, sino porque aquella persona con 14 años y yo no tenemos nada que ver. Y posiblemente, yo no sería quien soy si aquello no hubiera sucedido.
Miguel tú solo entiendes el luto hacia delante porque tu pérdida también fue temprana, pero claro cuando, por ejemplo, pierdes a tu pareja después de 30 años de matrimonio... tu luto es más hacia atrás porque lo que tienes son recuerdos. O, por ejemplo, si mi padre estuviera vivo y muriera ahora, el luto sería casi todo hacia atrás porque ya soy la persona que voy a ser o solo serán cambios mínimos. Creo que se sienten diferente.
No sé, Yo no tengo tan claro que nos acompañen. Cuando murió mi padre, recuerdo que uno de los primeros pensamientos que tuve, la misma tarde en que murió, a las pocas horas, fue "nunca, y aunque viva 100 años, volveré a verle. Nunca más" y lo sigo pensando así. No creo en esas cosas... pero me alegro por el que si lo vive así
Siento mucho tu dolor. No sé si en algún momento hemos coincidido o es la primera vez que te escribo. Pero me he atrevido a dejarte este comentario porque sé lo que sientes. Esa ausencia infinita que ya nunca se llenará con nada.
Has dicho en varias ocasiones que no sabes cómo sería la relación con tu padre ahora y que tú tenías 24 años cuando falleció. Verás suena un poco fuerte esto, pero tu padre ha seguido todos tus pasos. Él sabe lo que has crecido como persona igual que sabe quienes son sus nietas. Tú no puedes verlo, pero él a ti sí y no ha dejado de hacerlo desde que se “mudó” al cielo.
Ana, has descrito exactamente mi vida, ese luto hacia adelante que me persigue desde hace años. Mi madre murió con 52 años, de forma totalmente inesperada, cuando yo tenía 25. He cumplido este año 53, y el día que los cumplí no dejaba de pensar dos cosas: que había vivido ya más que ella y que llevo ya más años en mi vida sin ella que con ella. Cada momento de mi vida aparece enlutecido ( no sé si existe la palabra) por el hecho de que ella no esté,. Pienso cómo habría sido a sus 80, que cumplía este año, como se llevaría con sus nietos, los consejos que me he perdido por su ausencia...Soy optimista y me considero una persona feliz y alegre... pero la sombra está siempre ahí. Me has hecho llorar bastante y sobre todo reconocerme en tus palabras. Gracias de corazón
Hola Cristina, pues más o menos igual. Mi padre murió con 52 y a mi me faltaban meses para cumplir 25. Tal cual lo cuentas lo he vivido yo. Yo también me considero optimista y feliz pero, por ejemplo, el otro día cuando conté que estábamos de tertulia todos debajo del castaño pensé que nos fatlaba uno. Y, por ejemplo, cuando pienso en mi familia siempre pienso que somos 6...
Dicen que cuando se muere un padre se muere una parte de tu pasado y cuando se muere un hijo, tu futuro. En tu caso, al ser tan joven cuando pasó, fue una mezcla, porque describes cómo murió también esa parte de futuro que ibas a tener con él. Es muy triste y te mando un abrazo.
Si, así es. En su día, y a ti ya te lo he contado, pensé que mi padre ya había vivido "mucho". Bendita juventud que le parecía que con 52 años ya estaba todo hecho. UN besazo
Ay, Ana...! hay otro luto que no es ni adelante ni atras, es el del momento,... mi padre vive con nosotros desde hace 7 años, desde que murio mi madre, pero ese señor que vive en mi casa y ocupa mi salon, no es mi padre,... de alguna forma , en algun momento hice un "click" de supervivencia e hice un luto en ese momento por mi padre, me .recoste por ultima vez en su barriga y me despedí de él,... mi padre ya no mira obras, ni juega, ni lee (esta ciego), ni me cuenta ni a mis hijos...
No sabe bien ni lo que hago, ¿bajas a la tienda?, pregunta mil veces al dia donde estan los chiquillos (aunque ya tienen 21 y 17) y no recuerda apenas nada que haya pasado en los ultimos días. Y sin embargo, ahi esta, conmigo, huele como el huele, su voz suena como la suya, sus manos son sus manos ... y es feliz a su manera porque sabe que esta en casa.
A veces me enfado con el como con un chiquillo y con esos mismos ojos me mira, como ese mismo niño que tuvo que ser, y entonces me duele mas, porque es cuando mas le echo de menos teniendole delante.
Ay Ana, que duro eso que cuentas. Un abrazo gigante... me cuesta imaginarlo. Mi madre cumple 81 este año pero está pletórica... Aun así, es verdad que poco a poco (de esto también escribií) vas sintiendo como cambia el eje vital. Al principio nuestros padres son el anclaje y luego poco a poco te das cuenta de que el anclaje vas siendo tú. Eso da mucho vértigo existencial.
Me encantó el post de Moli (el original y esta versión actualizada) y tu comentario Ana Fran me ha resonado tanto... Somos legión las personas que hacemos duelos diariamente con nuestros padres y madres con el corazón latiendo pero sus cabezas disolviéndose en una nube gris. Los pierdes a ellos y pierdes a la hija que fuiste para convertirte en madre de ell@s. Un duelo y un luto en el que no hay muertos pero si perdida de identidad, de memoria y de vida. En fin... mucho ánimo Ana Fran
Gracias por describir tan bien cosas que están ahí, pero no (yo al menos) sabes poner en palabras. La mañana fresquita de final de agosto empieza luminosa.
Hola Ana. Creo que de todos los posts del blog, los de tu padre siempre han sido los que me han hecho más consciente de que escribes muy bien.
Me puedo reír a carcajadas con un despelleje de los Oscar o con un post sobre los programas de obras de Divinity que aún me hace llorar de risa, pero cuando escribes sobre la ausencia de tu padre se te adivina el alma. Gracias.
Te empecé a seguir hace tiempo gracias a instagram y me he leído bastantes entradas de tu blog, me he reído mucho con algunas, pero este no lo había leído. Precioso texto, Ana. Cuando se va alguien tan joven se quedan flotando para siempre todos esos “cómo sería”, “que pensaría de esto”, “sería ahora igual que antes?”. Afortunadamente ese duelo yo no lo he vivido, pero mi pareja si, y es tal y como lo describes.
Gracias Astilbe... este es uno de los textos más importantes del blog. Siempre siempre vuelvo a él y siempre tiene mucho "éxito" entendiendo éxito como algo que mucha gente entiende y resuena con él.
Te leo desde casi los principios del blog. Cuando escribiste el luto hacia delante me identifiqué completamente: perdí a mi madre con 19 años, también por un infarto. He vivido más años sin ella que con ella y, al igual que tú, el año que viene cumpliré 48 y habré vivido más años que ella. Entiendo perfectamente esa sensación de intentar imaginar cómo sería su vida si siguiera viva, y si estaría orgullosa de quién soy ahora… en fin.
a la pérdida temprana se suma la sorpresa. Cuando se muere alguien de un infarto no hay tiempo para prepararse, se pasa del vivir con al vivir sin de un minuto para otro. Creo que es un corte limpio del que no te curas nunca. Tiene sus cosas buenas, sobre todo para el que se muere y sus cosas malas...no hay manera de prepararse ni de despedirse. Todo queda suspendido a medias. Un abrazo
Me ha encantado tu cuaderno de hoy. Yo perdí a mi madre a los 18 y hoy tengo 53. Con mi edad ella ya llevaba muerta unos años. Muchas veces tengo pensamientos como los que comentas, de que pensaría de mi en estos momentos, que haríamos juntas….Nunca le había puesto nombre, pero lo del “duelo hacia delante” me parece que lo define muy bien. Tengo claro que mi vida hubiera sido muy distinta si ella hubiera estado, pero quiero creer que ella estaría contenta de ver cómo he llevado todo esto.
Hoy me has sacado alguna lágrima de esas que llevas tiempo tienes atascadas y te quedas mucho más tranquila una vez las sueltas.
Enhorabuena por tu cuaderno, me ha hecho pararme a pensar algunas cosas.
Un abrazo, M. Teresa y muchas gracias por leerme.
Nuestras vidas hubieran sido diferentes, sí... a mi lo que más rabia me da es lo que no pudimos compartir.
Yo la verdad es que solo entiendo el luto hacia delante, tal y como lo escribes. Y me resulta curioso, porque en este caso (no como otras veces que te leo) sí que me da la sensación de que mi cabeza estructura esas ideas de forma muy semejante. He vivido el doble de años sin mi hermano que con él, y muchas veces me planteo cómo habría sido mi vida si las cosas hubieran sido de otra forma, pero al final tengo que parar la cabeza porque es un ejercicio que tiende a ser tramposo e imposible. Como bien dices, no por los años que han pasado, sino porque aquella persona con 14 años y yo no tenemos nada que ver. Y posiblemente, yo no sería quien soy si aquello no hubiera sucedido.
Un abrazo enorme.
Miguel tú solo entiendes el luto hacia delante porque tu pérdida también fue temprana, pero claro cuando, por ejemplo, pierdes a tu pareja después de 30 años de matrimonio... tu luto es más hacia atrás porque lo que tienes son recuerdos. O, por ejemplo, si mi padre estuviera vivo y muriera ahora, el luto sería casi todo hacia atrás porque ya soy la persona que voy a ser o solo serán cambios mínimos. Creo que se sienten diferente.
Un abrazo
Sí, por supuesto. Como se suele decir en estos casos, espero que tarde mucho en redescubrir otros tipos de luto.
Un abrazo!
Gracias, Ana. Precioso texto.
Llevamos a los nuestros en el corazón y en la mente en ese tramo de la 'vida sin'.
Y nos acompañan en todo lo que vamos consiguiendo y haciendo.
Me gusta pensar que es así.
No sé, Yo no tengo tan claro que nos acompañen. Cuando murió mi padre, recuerdo que uno de los primeros pensamientos que tuve, la misma tarde en que murió, a las pocas horas, fue "nunca, y aunque viva 100 años, volveré a verle. Nunca más" y lo sigo pensando así. No creo en esas cosas... pero me alegro por el que si lo vive así
Siento mucho tu dolor. No sé si en algún momento hemos coincidido o es la primera vez que te escribo. Pero me he atrevido a dejarte este comentario porque sé lo que sientes. Esa ausencia infinita que ya nunca se llenará con nada.
Has dicho en varias ocasiones que no sabes cómo sería la relación con tu padre ahora y que tú tenías 24 años cuando falleció. Verás suena un poco fuerte esto, pero tu padre ha seguido todos tus pasos. Él sabe lo que has crecido como persona igual que sabe quienes son sus nietas. Tú no puedes verlo, pero él a ti sí y no ha dejado de hacerlo desde que se “mudó” al cielo.
Un abrazo grande.
Gracias, Elisa. Te agradezco el comentario pero yo no creo en eso, ni en el cielo ni nada de eso. Ojalá pudiera creerlo. Un abrazo
Ana, has descrito exactamente mi vida, ese luto hacia adelante que me persigue desde hace años. Mi madre murió con 52 años, de forma totalmente inesperada, cuando yo tenía 25. He cumplido este año 53, y el día que los cumplí no dejaba de pensar dos cosas: que había vivido ya más que ella y que llevo ya más años en mi vida sin ella que con ella. Cada momento de mi vida aparece enlutecido ( no sé si existe la palabra) por el hecho de que ella no esté,. Pienso cómo habría sido a sus 80, que cumplía este año, como se llevaría con sus nietos, los consejos que me he perdido por su ausencia...Soy optimista y me considero una persona feliz y alegre... pero la sombra está siempre ahí. Me has hecho llorar bastante y sobre todo reconocerme en tus palabras. Gracias de corazón
Hola Cristina, pues más o menos igual. Mi padre murió con 52 y a mi me faltaban meses para cumplir 25. Tal cual lo cuentas lo he vivido yo. Yo también me considero optimista y feliz pero, por ejemplo, el otro día cuando conté que estábamos de tertulia todos debajo del castaño pensé que nos fatlaba uno. Y, por ejemplo, cuando pienso en mi familia siempre pienso que somos 6...
Precioso Ana ❤️❤️❤️
Gracias, Sira.
Dicen que cuando se muere un padre se muere una parte de tu pasado y cuando se muere un hijo, tu futuro. En tu caso, al ser tan joven cuando pasó, fue una mezcla, porque describes cómo murió también esa parte de futuro que ibas a tener con él. Es muy triste y te mando un abrazo.
di
Si, así es. En su día, y a ti ya te lo he contado, pensé que mi padre ya había vivido "mucho". Bendita juventud que le parecía que con 52 años ya estaba todo hecho. UN besazo
Ay, Ana...! hay otro luto que no es ni adelante ni atras, es el del momento,... mi padre vive con nosotros desde hace 7 años, desde que murio mi madre, pero ese señor que vive en mi casa y ocupa mi salon, no es mi padre,... de alguna forma , en algun momento hice un "click" de supervivencia e hice un luto en ese momento por mi padre, me .recoste por ultima vez en su barriga y me despedí de él,... mi padre ya no mira obras, ni juega, ni lee (esta ciego), ni me cuenta ni a mis hijos...
No sabe bien ni lo que hago, ¿bajas a la tienda?, pregunta mil veces al dia donde estan los chiquillos (aunque ya tienen 21 y 17) y no recuerda apenas nada que haya pasado en los ultimos días. Y sin embargo, ahi esta, conmigo, huele como el huele, su voz suena como la suya, sus manos son sus manos ... y es feliz a su manera porque sabe que esta en casa.
A veces me enfado con el como con un chiquillo y con esos mismos ojos me mira, como ese mismo niño que tuvo que ser, y entonces me duele mas, porque es cuando mas le echo de menos teniendole delante.
Ay Ana, que duro eso que cuentas. Un abrazo gigante... me cuesta imaginarlo. Mi madre cumple 81 este año pero está pletórica... Aun así, es verdad que poco a poco (de esto también escribií) vas sintiendo como cambia el eje vital. Al principio nuestros padres son el anclaje y luego poco a poco te das cuenta de que el anclaje vas siendo tú. Eso da mucho vértigo existencial.
Me encantó el post de Moli (el original y esta versión actualizada) y tu comentario Ana Fran me ha resonado tanto... Somos legión las personas que hacemos duelos diariamente con nuestros padres y madres con el corazón latiendo pero sus cabezas disolviéndose en una nube gris. Los pierdes a ellos y pierdes a la hija que fuiste para convertirte en madre de ell@s. Un duelo y un luto en el que no hay muertos pero si perdida de identidad, de memoria y de vida. En fin... mucho ánimo Ana Fran
Un abrazo Flor, como le decía a Ana Fran, ese cambio de anclaje es durísimo.
es tal cual como lo escribes , como siempre aciertas y das en el clavo. Gracias.
Gracias a ti por leerme. Un abrazo
Gracias por describir tan bien cosas que están ahí, pero no (yo al menos) sabes poner en palabras. La mañana fresquita de final de agosto empieza luminosa.
Gracias a ti por leerme. Las cuento como las siento.
Hola Ana. Creo que de todos los posts del blog, los de tu padre siempre han sido los que me han hecho más consciente de que escribes muy bien.
Me puedo reír a carcajadas con un despelleje de los Oscar o con un post sobre los programas de obras de Divinity que aún me hace llorar de risa, pero cuando escribes sobre la ausencia de tu padre se te adivina el alma. Gracias.
MIl gracias, Delia. Cuando empecé a escribir sobre él nunca pensé que 17 años después seguiría haciéndolo. Me alegra que te gusten.
Qué textazo, lo que me marcó cuando lo necesitaba… todavía vuelvo a él alguna vez y lo recomiendo (y lo has mejorado!)
Mil gracias, Belen. Besazo.
Te empecé a seguir hace tiempo gracias a instagram y me he leído bastantes entradas de tu blog, me he reído mucho con algunas, pero este no lo había leído. Precioso texto, Ana. Cuando se va alguien tan joven se quedan flotando para siempre todos esos “cómo sería”, “que pensaría de esto”, “sería ahora igual que antes?”. Afortunadamente ese duelo yo no lo he vivido, pero mi pareja si, y es tal y como lo describes.
Un abrazo!
Gracias Astilbe... este es uno de los textos más importantes del blog. Siempre siempre vuelvo a él y siempre tiene mucho "éxito" entendiendo éxito como algo que mucha gente entiende y resuena con él.
Me has hecho llorar, corazón.
¡Vaya por Dios! no era mi intención
Sin palabras.
Te leo desde casi los principios del blog. Cuando escribiste el luto hacia delante me identifiqué completamente: perdí a mi madre con 19 años, también por un infarto. He vivido más años sin ella que con ella y, al igual que tú, el año que viene cumpliré 48 y habré vivido más años que ella. Entiendo perfectamente esa sensación de intentar imaginar cómo sería su vida si siguiera viva, y si estaría orgullosa de quién soy ahora… en fin.
a la pérdida temprana se suma la sorpresa. Cuando se muere alguien de un infarto no hay tiempo para prepararse, se pasa del vivir con al vivir sin de un minuto para otro. Creo que es un corte limpio del que no te curas nunca. Tiene sus cosas buenas, sobre todo para el que se muere y sus cosas malas...no hay manera de prepararse ni de despedirse. Todo queda suspendido a medias. Un abrazo