Cuaderno de vacaciones. Capítulo 17
Veinte años
Son las once de la noche y a 5698 kilómetros de distancia me siento a escribir algo por tu cumpleaños. Estoy en Francia en la casita que hemos alquilado este año. Te gustaría. No tiene “vibes” de Call me by your name pero está muy bien. Tiene contraventanas azules rodeadas de glicinia, un pequeño jardín y dos plantas. En la de arriba están los dormitorios que tienen suelo de madera con tablas grandes e inclinadas. En la planta de abajo el suelo es de piedra y te escribo sentada en la mesa en la que hace un rato hemos cenado. Frente a mí hay un enorme hogar de chimenea que tiene dentro una estufa de leña como la que queremos poner en Orbela. Por la puerta abierta el jardín entra fresco y no hay ni un ruido.
Al mismo tiempo, tú acabas de llegar a Niagara Falls después de un viaje de ocho horas en coche desde Nueva York. «Clara, ¿eso no es mucha paliza?» «Somos cuatro conduciendo, nos turnaremos y es el momento» Hay razonamientos que no se pueden hacer con alguien que cumple 20 años, así que no te dije que ese viaje era como si estando en Cadiz te apetece pasar el día en Gijón.
No se me ocurre nada. Cada año que pasa es más difícil escribir estas cartas por vuestros cumpleaños. Me da miedo repetirme y, claro, ahora ya no hay grandes hazañas de año en año como cuando eras más pequeña. Ahora mismo no puedo decir que este año has dejado el pañal, o empezado a ir al colegio, o dormido por primera vez fuera de casa, o aprendido a leer o te has sacado el carnet de conducir. Digamos que tras la curva ascendente que va de los 0 a los 19 años, has llegado a un crecimiento más lento, más pausado.
No hay grandes alardes pero sigues sorprendiéndome cada día. Me divierto contigo como con nadie más. De hecho me divierto más ahora que cuando eras pequeña. Me sigue asombrando cómo te tomas la vida pero si te lo vuelvo a decir, sé que me mandarás un mensaje diciéndome «no te lo has currado mucho este año».
Me dice Juan que te cuente cómo era yo cuando cumplí 20 años. Casi no me acuerdo pero sé con seguridad que no vivía con la intensidad con la que tú estás viviendo. Sé que era un saco de inseguridades que, de alguna manera, he conseguido no traspasarte. Ni de lejos tenía la voluntad que tú demuestras cuando te propones algo o gozaba de tu capacidad para centrarte en un objetivo. Ni cuando tenía 20 años ni ahora soy capaz de ver el mundo como lo ves tú, siempre desde un optimismo realista y con los pies en la tierra que, a veces, me hace pensar que tú eres la adulta y que a mi me queda todavía recorrido para llegar a donde ya estás tú, dónde siempre has estado.
«Qué pena. Mañana cumplo 20 y no quiero» es el último mensaje que me has enviado.
A esto sí que sé que contestarte. La primera vez que me lo dijiste tenías 5 años, te levantaste llorando en mitad de la noche diciendo «No quiero ser mayor, quiero ser siempre siempre pequeña» y cada año desde entonces, cuando se acerca tu cumpleaños oscilas entre la emoción por el día y tu querencia a seguir estirando el año que terminas porque siempre lo has exprimido y te ha parecido maravilloso. Vives tan a fondo y de una manera tan consciente que te da vértigo tu cumpleaños porque te hace pensar en los días que ya has gastado.
Yo, cada año te digo lo mismo: Tu siempre vas a ser mi princesa pequeña.
Felices veinte años mi princesa pequeña. En cuanto vuelvas de tu verano de currante en Estados Unidos lo celebraremos por todo lo alto. Estoy deseando escuchar los planes que tienes para tus próximos 365 días. Espero que los veintiuno los celebremos en Orbela.
No hay nada mejor en mi vida que verte vivir.
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El año pasado le reenvié a mi hermana la felicitación a tu hija, a modo de ejemplo a seguir si algún día soy madre, como ejemplo de algo que toda madre debería escribir y decir sobre sus hijas. Se emocionó tanto como yo.
Este año sigo admirando vuestra relación. Es una suerte, tanto para tus hijas que las sientas de esta forma y se lo hagas llegar como para nosotros poder leerlo. Gracias
Felicidades Clara!
Me pregunto: será lo de no querer crecer algo generacional? Le pregunté a Mini qué edad querría (tiene 17) y me dijo... 8!!! Yo spr quería hacerme mayor para tener más cotas de libertad y ahora no me importa cumplir años por la cuenta atrás para jubilarme en irme a Grecia a leer y escribir...