Cuaderno de vacaciones. Capítulo 14
15 de agosto
511 km separan Cicely de Los Molinos. Unas cinco o seis horas de coche. Hay gente a la que le parece mucho, y yo siempre pienso: ¿comparado con qué? Hace treinta años esas horas serían, con seguridad, ocho o nueve. Hace setenta años probablemente hubiera que hacer noche a medio camino; y hace cien el viaje llevaría tres o cuatro días. En 2025 ¿qué son seis horas en un día? Cuando vuelvo de allí siempre pienso en cómo sería este viaje cuando no había coches, cuando no había autopistas, cuando todo llevaba más tiempo que ahora, mucho más. Pienso en las decisiones que habría que tomar antes de emprender un viaje así, la preparación previa, las cartas de un lado a otro avisando del viaje, los días de desplazamiento entre incomodidades, calor extremo como hoy o frío terrible en invierno, la lentitud de los medios de transporte, el peso del equipaje, la incomodidad de los vehículos, el polvo, el viento, la lluvia… Y pienso ¿qué son seis horas? Ni siquiera son una jornada laboral completa.
Seis horas no son nada.
Escribo tumbada en mi cama, en mi cuarto de Los Molinos. Fuera suena alguna chicharra, algún coche lejano y dentro de veinte minutos escucharé pasar el último tren del día. Hay también algún ladrido lejano al que nuestros perros contestan de vez en cuando. Al llegar, a media tarde, he deshecho la mochila y he guardado mi ropa en el armario, en su sitio. He colocado los libros en la estantería, en su sitio, y colocado mis trastos en el baño, en su sitio. Después me he dado un baño en la piscina con mi madre y mi sobrina de siete años. Han venido mis hermanos, mis cuñadas, todos los perros de la familia. Un rato de cháchara poniéndonos al día, un aperitivo en el porche viendo la puesta de sol teñida del rojo de los incendios.
En menos de veinticuatro horas ha cambiado lo que escucho, la temperatura, el paisaje que me rodea, la casa en la que estoy y hasta, si me apuras, la persona que soy. En Cicely he sido Ana y nada más. Aquí soy madre, hija, hermana.
Seis horas no son nada para todos estos cambios.
P.S: Por cierto, en el coche he preguntado en Instagram a los apasionados que me siguen allí qué cosas odian y estoy muy orgullosa de todos. Ha habido muchos odios y casi todos con muchísima razón.
Aquí puedes leer todas las entradas del Cuaderno de vacaciones
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Yo comento respecto al cuaderno de ayer, que no pude hacerlo porque estaba solo para suscripciones de pago 😅
Idea para cuando te jubiles% montar retiros en Cicely y ofrecer estancias a los "moliners" que te seguimos. Excursiones de mañana, despellejes de tarde y lecturas de noche. Perder la noción del tiempo para ser más conscientes del disfrute. 😊
Yo todavía no entiendo como se metían en un 850 mis bisabuelos, mis abuelos, mi madre, mi tía y todo el equipaje ni cuánto tardarían en llegar a la playa de San Juan desde Madrid… Y no era pequeño ninguno… y sin aire acondicionado. Pero tan felices!