Cuaderno de vacaciones. Capítulo 11
Podcasts encadenados: de delirios, cesáreas y veleros






En agosto mi ritmo de escucha decae. Como comenté en mi charla TEDx, que te recomiendo muchísimo porque está muy bien y me salió bordada (la falsa modestia no sirve para nada), para mí los podcasts no son algo que hago en mi tiempo libre, son la herramienta que utilizo para llenar de sentido los momentos de rutina, aburrimiento o transición de mi vida: conducir, limpiar, cocinar, planchar, ir en metro, en bus, andando a trabajar. No son nunca para mi tiempo libre.
Este mes todo mi tiempo (excepto el que dedico a escribir este cuaderno) es tiempo libre y, por eso, mi escucha baja mucho. Se concentra sobre todo en mis ratos de insomnio: cuando me despierto en mitad de la noche y veo que mi cabeza va a empezar a girar demasiado deprisa, me pongo un podcast para concentrarme en su escucha y quedarme frita. Después de tres o cuatro noches consigo escucharlo entero en un estado de consciencia suficiente como para valorar su contenido.
A pesar del goce disfrutón de mi tiempo libre incompatible con mucha escucha, traigo varias recomendaciones interesantes.
Voy a empezar por lo más urgente, aunque creo que ya todo el mundo lo ha escuchado porque lo he recomendado por tierra, mar y aire. Tienes que escuchar YA la tercera temporada de Delirios de España, de Juan Sanguino, una enciclopedia del rodaje de Los Otros, de Alejandro Amenábar. Lo sé, sé que estás pensando: ¿pero cómo va a ser una enciclopedia de un rodaje? Seguro que tampoco hay tanto que contar. Y te equivocas. Sanguino tiene el talento, la paciencia y la fijación de un perro de caza para encontrar una historia y perseguirla hasta en sus más mínimos detalles. Tiene, además, la capacidad de conseguir que lo que, en manos de otros, podría ser una sucesión aburrida o monótona de anécdotas se convierta en una narración apasionante que deja al oyente enganchado y sin posibilidad de escapar. Al acabar un episodio siempre quieres más. En estos diez episodios más prólogo Sanguino cuenta el rodaje de Los Otros pero, además, dibuja un panorama del cine español de finales de los noventa enlazándolo con lo que era España en aquellos últimos años del siglo XX. El propio Amenábar, Fernando Bovaira (productor español de la película), productores, maquilladores, responsables de sastrería, relaciones públicas, técnicos, periodistas, maestras de los niños de la película… Todos ellos participan con sus recuerdos, sus cotilleos y sus opiniones en este «Quién es Quién» del cine español y mundial. Sanguino hizo más de veinticinco entrevistas, pero el personaje que sobresale y que, desde luego, tiene un podcast en sí mismo es Emiliano Otegui, el jefe de producción del rodaje. Qué maravilla de hombre y qué bien cuenta las cosas.
(Inciso: he sido editora en esta serie, he trabajado con Juan puliendo los guiones y los montajes de audio para que quedaran lo mejor posible. Aún así, el otro día, mientras lo escuchaba otra vez, me di cuenta de que en el episodio tres hay un error. La edición no termina nunca– fin del inciso)
Por cierto, la próxima sesión del Club de Podcasts Encadenados, que será el domingo 14 de septiembre a las 19:30, la dedicaremos a comentar Delirios y, además, tendremos a Juan Sanguino para contar más detalles y responder a todas las preguntas que se nos ocurran.
Después de Delirios, otra cosa urgente que tienes que escuchar antes de que lo pasen detrás del muro de pago es la segunda temporada de The Retrievals, del New York Times. Hace dos años la primera temporada me obnubiló, me pareció magistral (puedes leer mi crítica aquí) y esta segunda me ha dejado igual de fascinada.
Cuando terminó de publicarse la primera temporada, dedicada a contar cómo se había obviado el dolor de las mujeres en una clínica de fertilidad al someterlas a un tratamiento para sacarles óvulos, Susan Burton empezó a recibir cientos de mensajes de mujeres con historias terribles de dolores durante procedimientos quirúrgicos, sobre todo al someterse a cesáreas. Se puso a investigar y desde ahí elaboró estos cuatro episodios que son un prodigio narrativo.
Para empezar, y como acostumbran a hacer en la sección de audio del New York Times, han tomado una decisión narrativa arriesgada y diferente. La temporada completa está planteada como un drama médico tipo Urgencias o The Pit, funciona como el guión de una serie con sus acotaciones:
6:00 AM in Chicago. Of course, the shot starts at the lake. Camera pans over the water, and the magnificent buildings rise from the shoreline, twinkling in the dawn light. We continue across the city, still bird’s eye view, over the grid, over the elevated tracks and wide highways, coming to rest in a Western suburb. Drop down to a brick bungalow where, inside, a woman, late 30s, moves softly past the bedrooms where her children sleep and steps out the front door to meet the morning. Wind chill of 20 below.
Está tan bien escrito, que con la voz cristalina y asépticamente medida de Susan Burton la escena se dibuja en la cabeza del oyente haciéndole ver todo. «6:00 A.M. en Chicago. Por supuesto, la toma comienza en el lago. La cámara recorre el agua y los magníficos edificios se elevan desde la costa, brillando bajo la luz del amanecer. Continuamos atravesando la ciudad, aún a vista de pájaro, sobre la red de calles, las vías elevadas y las amplias autopistas, hasta llegar a un suburbio del oeste. Bajamos a un bungalow de ladrillo donde, en el interior, una mujer de unos 30 años pasa suavemente por delante de las habitaciones donde duermen sus hijos y sale por la puerta principal para recibir la mañana. La sensación térmica es de 20 grados bajo cero».
Así comienza el primer episodio.
Esta idea de contar la historia a través de un guión de una serie está tan medida al milímetro, tan equilibrada que me asombra y me emociona casi como ver una obra maestra de la pintura, cuando en un museo me acerco y veo los trazos de la pincelada que al alejarse se convierten en una impresión, en un sentimiento en una idea.
Aparte del aspecto formal, de lo increíblemente bien contada que está la historia, de la elección de los protagonistas que llevan el peso del relato, cómo se presentan estos personajes, los expertos, la dosificación de la información para que el oyente no se pierda, lo que nos cuenta esta temporada de The Retrievals es aterrador, más aún que hace un par de años.
Resulta que en Estados Unidos hay cientos de miles de casos de mujeres a las que la anestesia durante sus cesáreas no les funciona. Esto no es algo que haya pasado de repente, lleva pasando años pero hasta hace muy poco nadie hacía nada a pesar de que los médicos ya lo sabían. Es increíble cuando, en el segundo episodio, una anestesióloga especialista en obstetricia decide contar, en un congreso médico, el caso de una compañera enfermera a la que durante su parto no funcionó la epidural. Lo hace creyendo que alguien la refutará, que su ponencia pasará sin pena ni gloria y su sorpresa es mayúscula cuando, al terminar, cientos de médicos levantan la mano para ofrecer historias parecidas.
No tengo espacio aquí para contar todo lo que Susan Barton dosifica en los cuatro episodios, ni cómo de terrible me ha parecido saber que hay mujeres que han sufrido un dolor tan intenso que han pasado por sentir como las abrían por dentro, les metían las manos y les sacaban a su hijo removiendo entre sus órganos sin anestesia. No me puedo imaginar el dolor ni el sufrimiento de esos momentos ni el dolor y el sufrimiento posteriores al ser ignoradas.
Si tienes un nivel suficiente de inglés y no eres muy aprensivo no te lo pierdas. Además, tienes la transcripción completa en la web.
En inglés, y también con una historia tremenda, te propongo LEAD how this story ends is up to us ,seleccionado en el festival de Tribeca de este año que se celebró en junio. La premisa parece de película de sobremesa: Shannon es una mujer que está casada y vive con su marido (productor de sonido en cine) y su hija en una casa en Nueva York que se han comprado con gran esfuerzo. Está embarazada de su segundo hijo. Un buen día, por sorpresa, descubren que su casa está llena de polvo, un polvo denso que se pega a todas partes. Como están haciendo obras en la planta de abajo, hablan con el constructor para ver qué es lo que está pasando y el tipo les dice que no hay de qué preocuparse y que mandarán a alguien para limpiarlo. Unos meses después, en un chequeo al bebé que tuvo hace unos meses descubren que el niño tiene unos niveles de plomo absolutamente estratosféricos y muy peligrosos. A partir de ahí Shannon emprende una doble cruzada. Por un lado cuidar de su hijo que, debido al plomo, sufre dolores de estómago increíbles, desarrolla episodios violentos, se come absolutamente todo (y cuando digo todo es todo: paredes, su cuna, la ropa, el suelo, papel… Todo) y, además, poco a poco va perdiendo la capacidad de hablar, de comunicarse con el exterior. Por otro lado, Shannon busca responsables cuando un experto le confirma que el envenenamiento de su hijo por plomo no venía de la comida, ni de los juguetes, ni del detergente, los jabones o el aire de la ciudad: viene del polvo que en su día cubrió todo su apartamento y que solo puede limpiarse con un equipo y unos materiales especiales. LEAD sigue la historia de Shannon y Cooper y el resto de su familia y los médicos y abogados que la acompañaron. Cooper tiene ahora 15 años y se ha convertido en la voz de las familias que luchan para que haya leyes que controlen y prohíban el uso de plomo en pinturas y viviendas.
Esta serie es un experimento narrativo porque, si bien está escrita y producida por Shannon, está contada como una ficción con actores. Aparece, por ejemplo, Cynthia Nixon (Miranda en Sexo en Nueva York) haciendo de médico de Cooper. Son cinco episodios que no llegan a los veinte minutos y se puede escuchar del tirón. Presta atención al diseño sonoro, porque cada efecto está grabado del natural, no generados por ordenador. Así se consigue esa sensación de intimidad, de estar dentro de esa casa envenenada.
Otra historia de familias pero más light es Velero, estrenada por Onda Cero en julio. A medio camino entre Bricomanía y Los Robinsones de los Mares del Sur, en cinco episodios nos cuentan la historia de la familia González Errazkin, que en 1983 se lanzó al mar con el velero Jotake, que el padre (Santiago) había construido con materiales reciclados en un terreno en Irún. Santiago, Mayi y sus hijos Urko y Zigor, que no tenían ni diez años por aquel entonces, decidieron dedicarse a navegar, a dar la vuelta al mundo, parando donde quisieran o dónde necesitaran, sorteando todo tipo de aventuras y problemas, conociendo otras culturas y haciendo amigos. A nivel formal, el podcast no es para tirar cohetes. Toda la narración se estructura en torno a una entrevista con Santiago, que es el que lleva la voz cantante, con pequeñas intervenciones de Urko y Zigor y diferentes especialistas o personas que en su día trataron con los González Errazkin. La voz narradora es una voz neutra, la de Ana Plaza. Esto lo vas a saber porque te lo digo yo, porque en ningún momento se presenta ni aparece en los créditos: de hecho, no hay créditos. El porqué de esta decisión formal, la de no decir quién y por qué te cuenta la historia, se me escapa. Es además algo sencillísimo de hacer y es un recurso esencial para meter al oyente en la historia, para implicarte. Cuando en un podcast el narrador explica quién es y por qué cuenta esta historia es como si abriera una puerta y te invitara a entrar. En cualquier caso, Velero es muy entretenido, ideal para escuchar en el coche con la familia. En el chat de suscriptores ha dado para una conversación interesante sobre si seríamos capaces de vivir como lo hicieron los González Errazkin durante diecisiete años y sobre hasta qué punto tienes derecho a obligar a tus hijos a llevar ese tipo de vida.
De Onda Cero he escuchado también Vida corriente en la Edad Media y ha sido un completo chasco. Tenía ganas de encontrar un buen podcast de Historia Medieval, entretenido, bien informado… pero este no lo es. Javier Traité es el historiador al frente del proyecto. Tiene buena voz, un tono adecuado y el planteamiento del podcast, contar la vida corriente en la Edad Media, es perfecto pero la ejecución es regulera. El guión es simplón y no entiendo, por ejemplo, la necesidad de falsear escenas. En el primer episodio dedicado a la comida hay una conversación con una experta y se juega con la idea de que están en un mercado medieval, aunque es obvio que la conversación es por zoom. Por supuesto, es imposible que estuvieran en un mercado del siglo XIV, pero este tipo de recursos narrativos son casi ofensivos para el oyente. Voy a seguir escuchando un par de episodios más, pero por ahora ha sido un chasco.
Para terminar te dejo algo más light. Aunque me parece uno de los mejores podcasts conversacionales de España y admiro muchísimo su idea primigenia, no escucho habitualmente La Ruina para no cansarme. En estas vacaciones en las que en el coche llevo acompañantes estoy aprovechando para ponerme al día con algunos episodios en los que los invitados son también top. Te recomiendo muchísimo, por las risas, el episodio con Facu Díaz y Miguel Maldonado, el de Raúl CImas y el de Javier Cansado. (Eso sí, si vas con niños lo mismo no te parecen aptos: hay bastantes ruinas relacionadas con el sexo que seguramente te obliguen a tener que explicar cosas). Este podcast me gusta, además, porque sirve para comprobar cómo en la mayoría de las ocasiones la gente cuenta fatal sus propias historias.
Termino ya por hoy. Si has pinchado en algún enlace habrás visto que te ha llevado a la aplicación Pocket Casts. Es la que yo uso habitualmente y estoy empeñada en que la utilices para tu escucha.
Si has llegado hasta aquí, mil gracias. Si escuchas algo, ven a contármelo. Y si no te gustan los podcasts, no pasa nada: no tienes que disculparte. Esto lo comento porque me llegan bastantes mensajes del tipo «me gusta leerte, pero lo siento, los podcasts no me llaman». Me parece fantástico: mientras me sigas leyendo no pierdo la esperanza.
El Cuaderno de vacaciones durará todo el mes de agosto y podrás leerlo gratis. Me gusta escribir cada día, ojalá pudiera hacerlo todo el año pero para eso estaría bien que pensaras en suscribirte. Por 40 € al año me darías tu apoyo. Me encantaría que lo hicieras y te lo agradecería infinito. Tendrías acceso a la newsletter extra del último domingo del mes, al club de escucha y al chat. Si, además, te haces miembro fundador, piénsalo ¿cuándo has sido fundador de algo?, hasta recibirás una carta manuscrita y varias tarjetas necesarias para tu vida con frases como “Me quiero ir a casa a leer” o “Desde tan abajo no explico”. ¿Cuándo fue la última vez que abriste el buzón y había una carta para ti? Piénsalo.






Flipando y enganchadísima a “Delirios de España.”
A ver si puedo conectarme a la próxima sesión del club de podcasts encadenados.
Y tengo que volver a ver “Los Otros”. Inimaginable el historión que hay detrás.
Me apunto Delirios para el viaje de vuelta a casa … ya te dire