Cuaderno de vacaciones. Capítulo 10
11 de agosto
Un sorbete de sandía. En mi vida había tomado sorbete de sandía, nunca se me hubiera ocurrido pedirlo. Hasta hoy, ni siquiera sabía que existía. Me ha parecido delicioso, lo he saboreado en una copa de esas con forma de pera, una copa un poco antigua, de comida viejuna que diría El Comidista, con una pajita con rayas amarillas y blancas.
Un sorbete de sandía muy frío. Con hielo picado al tamaño justo para ir deshaciéndose poco a poco hasta fundirse todo la sandía.
Un sorbete de sandía. Antes no me gustaba la sandía. Siendo antes hasta hace tres o cuatro años. Iba en el pack del melón, odiaba las dos frutas por igual. En general, la mayor parte de mi vida he odiado la fruta. Me gustaban las cerezas, las fresas, las mandarinas y los plátanos me daban un poco igual. Del resto de la fruta huía rápidamente perseguida por mi madre y su famosa frase «hay que comer fruta». Mi manera favorita de comer fruta era en «frutitas», una papilla que mi madre nos preparaba con galletas, plátanos pochos, peras, manzanas y una naranja. No había nada que nos hiciera más ilusión que el anuncio de mi madre de que de postre había «frutitas». Mis hermanos y yo le hacíamos medir las cantidades cuando nos servía: todos los cuencos tenían que tener lo mismo. Nos poníamos más serios que un juez de gimnasia en los Juegos Olímpicos. Cuando me convertí en madre fui yo la que empecé a preparar frutitas; y cuando tuve depresión sentí que había tocado fondo el día que mis hijas me habían pedido frutitas y no fui capaz de prepararlas. Me levanté, las mandé al colegio, me volví a la cama como hacía cada día y durante 4 horas luché contra la depresión. Yo quería bajar a comprar plátanos (no se puede hacer frutitas sin plátanos) y mi depresión me decía «no puedes ni salir de la cama, ¿cómo vas a bajar a la calle a comprar plátanos?» Lloré, tuve ataques de ansiedad, de pánico y no fui capaz de bajar. Cuando volvieron las niñas, les di yogur de postre y me puse a llorar. María me dijo «no te preocupes mamá, el yogur también está buenísimo». Desde entonces en mi casa siempre siempre hay plátanos y hago «frutitas» muchísimas veces.
Un sorbete de sandía porque ahora me gustan la sandía, los melocotones y los albaricoques. La sandía me gusta en trozos grandes, fríos y en un cuenco con yogur. El melón lo sigo odiando. Solo olerlo me da arcadas. Tampoco me gustan las paraguayas, las manzanas me siguen dando pereza extrema y creo que me gustan los higos, pero solo he comido dos en mi vida.
Un sorbete de sandía a la sombra de un castaño alrededor de una mesa con tres adultos y una chavalada de entre 10 y 21 años. Todos más altos que yo, incluída la niña de 10 años.
Un sorbete de sandía en un pueblo de montaña que sigue teniendo aire de pueblo de montaña sin pasar por Pinterest. No hay tiendas cuquis ni gente vestida como si estuvieran en Palma de Mallorca. Hay rastas, mochilas, sandalias que han conocido varios veranos y, aunque sea agosto, los lunes muchas tiendas cierran. Un pueblo en el que la oficina de Correos abre de 9 a 10, por lo que las 24 cartas que iba a enviar a los suscriptores fundadores siguen en mi bolso. Me parece bien. Nada es tan urgente como para no poder esperar a un martes.
Un sorbete de sandía. Mientras se nublaba y parecía que varias tormentas se acercaban.
Un sorbete de sandía. Mañana hay mercadillo. Compraré sandía, una caja de melocotones por 2 euros y, si encuentro, pajitas con rayas amarillas.
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Jo a mi la sandía me flipa desde que tengo uso de razón. Me da mucha rabia cuando sale pepino. Una vez, cuando yo debia tener unos 3 años, vino un señor a vender sandías al pueblo y mi abuelo se presentó en casa con 2 sandías que eran las 2 más grandes que yo. Mi abuela y mi madre le exhar9n la bronca porque " a donde vas con esas pedazo sandías, que se pondrán malas antes de que nos las comamos!!!" - " mujeres que a la chiquina le gusta mucha que como que esto es güeno!!" ( si, mi abuelo decía güeno y chiquina ☺️) Buenos me flipa la fruta en general. Otra vez, también con menos de 5 años, mi padre trabajaba en un pueblo con mucha fruta y en época de cerezas todo el mundo le daba, nos encontramos con 12 barquillos 12!!! De cerezas en casa y cuando yo llegué de jugar y vi todo eso, me quedé en stock, habia tantas que no sabía de qué caja coger! 🤣 Aunque fui peor otra vez en época de fresas... lo mismo, varias cajas en casa y yo emocionada " Sira no comas que nos vamos ( en coche...) en 5 min y te pondrás mala!" Mientras m8 madre cargaba el coche, me puse morada a escondidas, ... yo creo que no habíamos hecho ni 2 km que tapice el coche de arriba a abajo... 🤷♀️
Cuando vengas a Málaga vas a saber lo que son higos buenos y uvas moscatel. Tienes casa al lado de la playa 🏖️