Cuaderno de Semana Santa. Epílogo

¿Cuánto vive una florecilla azul de las que crecen arremolinadas con otras seis o siete, incrustadas en el musgo de las rocas? ¿Y una de esas blancas, de tallo más largo, que se asoma más altiva sobre la planta de hojas verdes que la sostiene? ¿Viven lo mismo? ¿Piensan que su tiempo es breve o les parece, como a nosotros, infinito la mañana en que florecen y fugaz cuando se empiezan a mustiar? El musgo, sin embargo, es como las tortugas de las plantas, parece siempre viejo, siempre sabio. Da la sensación de haber estado siempre ahí, agarrado a esa roca, a ese tronco, cubriendo esa orilla de riachuelo. Para mí el musgo es el belén en Navidad que mi madre nos hacía salir a buscar y colocábamos con mimo al lado del río falso de papel de plata en cuyas orillas poníamos a las lavanderas. Durante toda la Navidad o, mejor dicho, mientras nos duraba la emoción por el belén y la decoración, nos pegábamos, mis hermanos y yo, por rociar el musgo de agua para que se mantuviera verde, para que fuera de verdad.

He comido unas albóndigas maravillosas, un milhojas de nata y fresas y he terminado Nosotros, los Caserta, de Aurora Venturini, el primer libro del Club de Lecturas Encadenadas. Creo que el adjetivo que más lo define es «retorcido». Un montón de pensamientos se han ido agolpando en mi cabeza y estoy deseando que llegue el día 10 de mayo para compartir opiniones e ideas. Sospecho que va a ser entretenido cuando menos. En el paseo de hoy he estado pensando en la siguiente lectura: quiero algo que no se parezca nada, así que estoy revisando posibles candidatos e intentando que «retorcido» sea un adjetivo que no les encaje.
Ha sido una Semana Santa eterna, diferente, elástica. Mañana vuelvo a Orbela. Iba a escribir que vuelvo a la rutina, pero no tengo rutina a la que volver. Desde enero mi rutina saltó por los aires y ahora cada día es distinto, no solo porque no trabajo sino porque toda mi vida ha cambiado en este 2026. En el paseo de hoy pensaba que escribir Cosas que (me) pasan es el único resto de mi vida anterior que mantengo, el hilo que me une a mi pasado. Ojalá sea también mi futuro.
Gracias por leer el Cuaderno de Semana Santa. Espero poder repetirlo en agosto.
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Gracias por acompañarme las mañanas de la semana pasada. Buena vuelta a Orbela.
Pues yo aun no he atacado el libro. Estoy debatiendo entre el paseo en bici y el libro sentada al sol....🤔 buen viaje!!!